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La historia de Elena

14/03/2017
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Con Paz Aprendemos Más


La falta de conocimiento es igual a una vida llena de limitaciones, especialmente en los países más vulnerables, donde hay menos oportunidades, menos ingresos y menos avances que hacen que el futuro sea sombrío. Es por eso que la escuela puede cambiar el destino de estos jóvenes.

El día a día de Elena* representaba una amenaza para su seguridad: entre los negocios de drogas, la actividad de las pandillas y la violencia sexual y doméstica, incluso salir de casa para asistir a la escuela significaba arriesgar su vida. Elena, tiene 12 años y solía vivir esta realidad en su ciudad natal de Putumayo, Colombia. Hace dos años, su padre fue asesinado y su familia se vio obligada a cambiar de barrio para escapar de los continuos ataques.

La educación se convierte en una baja prioridad cuando solo estás tratando de sobrevivir.

"El conflicto ha afectado realmente a una gran cantidad de niños y personas," dice ella. "Cuando yo estaba viviendo allá, estaban matando a mucha gente y mi madre tenía miedo."

Hace unos siete meses, su madre decidió enviar a Elena a un internado en la selva, donde recibe educación y tres comidas al día por una pequeña fracción del costo de la escolarización en la ciudad. Para muchas familias en esta región empobrecida del país, la mejor opción para darles a sus hijos un futuro mejor es enviarlos lejos.

Pero la selva tampoco es del todo segura. Con sólo medio día de escuela para mantener a los estudiantes ocupados y sin supervisión de los padres, los jóvenes corren el riesgo de tomar malas decisiones, como involucrarse en la violencia o consumir drogas, lo que perpetúa la misma inestabilidad de la que están escapando.

Es por eso que Mercy Corps está trabajando para que las escuelas sean lugares de apoyo para que los jóvenes vivan, aprendan y crezcan. Capacitamos e instalamos cuidadores para ayudarles con las tareas, facilitar actividades saludables y enseñar habilidades para la vida que ayudarán a los estudiantes a construir un futuro mejor para ellos y sus comunidades.

"Aquí estamos aprendiendo un montón de cosas que en la escuela de la ciudad que no nos enseñan," dice Elena. "Mi maestra nos enseña a respetar a la gente para que nos respeten y a cuidar de nuestros cuerpos. Aprendemos acerca de los valores, la forma de trabajar en equipo y cómo compartir".

*Nombre cambiado por seguridad.